Autoestima

La
autoestima es un
conjunto de percepciones,
pensamientos, evaluaciones, sentimientos y tendencias de comportamiento
dirigidas hacia nosotros mismos, hacia nuestra manera de ser y de
comportarnos, y hacia los rasgos de nuestro cuerpo y nuestro carácter.
En resumen, es la percepción evaluativa de nosotros mismos.
1
La importancia de la autoestima estriba en que concierne a nuestro
ser, a nuestra manera de ser y al sentido de nuestra valía personal. Por
lo tanto, puede afectar a nuestra manera de estar, de actuar en el
mundo y de relacionarnos con los demás. Nada en nuestra manera de
pensar, de sentir, de decidir y de actuar escapa a la influencia de la
autoestima.
1
Abraham Maslow, en su
jerarquía de las necesidades humanas, describe la
necesidad de aprecio,
que se divide en dos aspectos, el aprecio que se tiene uno mismo (amor
propio, confianza, pericia, suficiencia, etc.), y el respeto y
estimación que se recibe de otras personas (reconocimiento, aceptación,
etc.).
2
La expresión de aprecio más sana según Maslow es la que se manifiesta
«en el respeto que le merecemos a otros, más que el renombre, la
celebridad y la adulación».
3
Carl Rogers, máximo exponente de la
psicología humanista,
expuso que la raíz de los problemas de muchas personas es que se
desprecian y se consideran seres sin valor e indignos de ser amados; de
ahí la importancia que le concedía a la aceptación incondicional del
cliente.
1 En efecto, el
concepto
de autoestima se aborda desde entonces en la escuela humanista como un
derecho inalienable de toda persona, sintetizado en el siguiente «
axioma»:
Todo ser humano, sin excepción, por el mero hecho de serlo, es digno
del respeto incondicional de los demás y de sí mismo; merece estimarse a
sí mismo y que se le estime.1
Todos tenemos una imagen mental de quiénes somos, qué aspecto
tenemos, en qué somos buenos y cuáles son nuestros puntos débiles. Nos
formamos esa imagen a lo largo del tiempo, empezando en nuestra
infancia. El término autoimagen se utiliza para referirse a la imagen
mental que una persona tiene de sí misma. Gran parte de nuestra
autoimagen se basa en nuestras interacciones con otras personas y
nuestras experiencias vitales.
4 Esta imagen mental (nuestra autoimagen) contribuye a nuestra autoestima.

En virtud de este razonamiento, incluso los seres humanos más viles
merecen un trato humano y considerado. Esta actitud, no obstante, no
busca entrar en conflicto con los mecanismos que la
sociedad tenga a su disposición para evitar que unos individuos causen daño a otros—sea del tipo que sea—.
1
El
concepto de autoestima varía en función del paradigma psicológico que lo aborde (
psicología humanista,
psicoanálisis, o
conductismo). Desde el punto de vista del
psicoanálisis, la autoestima está íntimamente relacionada con el desarrollo del
ego;
2
, por otro lado, el conductismo se centra en conceptos tales como
«estímulo», «respuesta», «refuerzo», «aprendizaje», con lo cual el
concepto
holístico de autoestima no tiene sentido. La autoestima es además un concepto que ha traspasado frecuentemente el ámbito exclusivamente
científico para formar parte del lenguaje popular. El
budismo considera al
ego una ilusión de la
mente, de tal modo que la autoestima, e incluso el
alma, son también ilusiones; el
amor y la
compasión hacia todos los seres con sentimientos y la nula consideración del ego, constituyen la base de la
felicidad absoluta. En palabras de
Buda, «no hay un camino hacia la felicidad, la felicidad es el camino».
5
Fundamentos de la autoestima
La capacidad de desarrollar una
confianza y un
respeto saludables por uno mismo es propia de la naturaleza de los
seres humanos, ya que el solo hecho de poder
pensar constituye la base de su suficiencia, y el único hecho de estar vivos es la base de su derecho a esforzarse por conseguir
felicidad. Así pues, el estado natural del ser humano debería corresponder a una
autoestima alta.
Sin embargo, la realidad es que existen muchas personas que, lo
reconozcan o no, lo admitan o no, tienen un nivel de autoestima inferior
al teóricamente natural.
6
Ello se debe a que, a lo largo del
desarrollo, y a lo largo de la
vida
en sí, las personas tienden a apartarse de la autoconceptualización [y
conceptualización] positivas, o bien a no acercarse nunca a ellas; los
motivos por los que esto ocurre son diversos, y pueden encontrarse en la
influencia negativa de otras personas, en un autocastigo por haber
faltado a los
valores propios [o a los valores de su grupo social], o en un déficit de
comprensión o de
compasión por las acciones que uno realiza
6 [y, por extensión, de las acciones que realizan los demás].
John Powell, conocido divulgador de psicología,7
confiesa en uno de sus libros que, cuando alguien le alaba
sinceramente, él, en lugar de atenuar sus propios méritos, como suele
hacerse, responde: «extiéndase, por favor, extiéndase». Respuesta que,
por insólita, suele hacer reír a la audiencia cuando se cuenta en público. Y también hace pensar.1
José-Vicente Bonet
Grados de autoestima
La autoestima es un concepto
gradual. En virtud de ello, las personas pueden presentar en esencia uno de tres estados:
- Tener una autoestima alta equivale a sentirse confiadamente
apto para la vida, o, usando los términos de la definición inicial,
sentirse capaz y valioso; o sentirse aceptado como persona.6
- Tener una autoestima baja es cuando la persona no se siente en disposición para la vida; sentirse equivocado como persona.6
- Tener un término medio de autoestima es oscilar entre los dos
estados anteriores, es decir, sentirse apto e inútil, acertado y
equivocado como persona, y manifestar estas incongruencias en la conducta —actuar, unas veces, con sensatez, otras, con irreflexión—-, reforzando, así, la inseguridad.6
En la práctica, y según la experiencia de
Nathaniel Branden,
todas las personas son capaces de desarrollar la autoestima positiva,
al tiempo que nadie presenta una autoestima totalmente sin desarrollar.
Cuanto más flexible es la persona, tanto mejor resiste todo aquello que,
de otra forma, la haría caer en la derrota o la desesperación.
6
Escalera de la autoestima
Auto reconocimiento: Es reconocerse a sí mismo, reconocer las
necesidades, habilidades, potencialidades y debilidades, cualidades
corporales o psicológicas, observar sus acciones, como actúa, por qué
actúa y qué siente.
Auto aceptación: Es la capacidad que tiene el ser humano de
aceptarse como realmente es, en lo físico, psicológico y social; aceptar
cómo es su conducta consigo mismo y con los otros. Es admitir y
reconocer todas las partes de sí mismo como un hecho, como forma de ser y
sentir.
Por auto aceptación se entiende:
- El reconocimiento responsable, ecuánime y sereno de aquellos rasgos
físicos y psíquicos que nos limitan y empobrecen, así como de aquellas
conductas inapropiadas y/o erróneas de las que somos autores.1
- La consciencia de nuestra dignidad innata como personas que, por
muchos errores o maldades que perpetremos, nunca dejaremos de ser nada
más y nada menos que seres humanos falibles.1
En palabras de
Albert Ellis:
'Autoaceptación' quiere decir que la persona se acepta a sí misma
plenamente y sin condiciones, tanto si se comporta como si no se
comporta inteligente, correcta o competentemente, y tanto si los demás
le conceden como si no le conceden su aprobación, su respeto y su amor.1
Auto valoración: Refleja la capacidad de evaluar y valorar las
cosas que son buenas de uno mismo, aquellas que le satisfacen y son
enriquecedoras, le hacen sentir bien, le permiten crecer y aprender. Es
buscar y valorar todo aquello que le haga sentirse orgulloso de sí
mismo.
Auto respeto: Expresar y manejar en forma conveniente
sentimientos y emociones, sin hacerse daño ni culparse. El respeto por
sí mismo es la sensación de considerarse merecedor de la felicidad, es
tratarse de la mejor forma posible, no permitir que los demás lo traten
mal; es el convencimiento real de que los deseos y las necesidades de
cada uno son derechos naturales, lo que permitirá poder respetar a los
otros con sus propias individualidades.
Auto superación: Si la persona se conoce es consciente de sus
cambios, crea su propia escala de valores, desarrolla y fortalece sus
capacidades y potencialidades, se acepta y se respeta; está siempre en
constante superación, por lo tanto, tendrá un buen nivel de autoestima,
generando la capacidad para pensar y entender, para generar, elegir y
tomar decisiones y resolver asuntos de la vida cotidiana, escuela,
amigos, familia, etc. Es una suma de pequeños logros diarios.
Auto eficacia y auto dignidad
La autoestima tiene dos aspectos interrelacionados:
8
1. Un sentido de ganador y de poder salir adelante (auto eficacia).
2. Un sentido de mérito personal (auto dignidad).
Auto eficacia: confiar en el funcionamiento de mi mente,
capacidad de pensar, en los procesos por los cuales juzgo, elijo,
decido; confianza en la capacidad de comprender los hechos de la
realidad que entran en la esfera de mis intereses y necesidades;
confianza conocedora en uno mismo.
Auto dignidad: seguridad de mi valor; una actitud afirmativa hacía mi derecho de vivir y felicidad.
Auto eficacia y auto dignidad son los pilares duales de la
autoestima. La falta de alguno de ellos afecta enormemente; representan
la esencia del autoestima.
Importancia de la autoestima positiva
Es imposible la salud psicológica, a no ser que lo esencial de la persona sea fundamentalmente aceptado, amado y respetado por otros y por ella misma.1
La autoestima permite a las personas enfrentarse a la vida con mayor
confianza, benevolencia y optimismo, y por consiguiente alcanzar más
fácilmente sus objetivos y
autorrealizarse.
6
Permite que uno sea más
ambicioso respecto a lo que espera experimentar
emocional, creativa y
espiritualmente. Desarrollar la autoestima es ampliar la capacidad de ser felices; la autoestima permite tener el convencimiento de merecer la
felicidad.
6
Comprender esto es fundamental, y redunda en beneficio de todos, pues
el desarrollo de la autoestima positiva aumenta la capacidad de tratar a
los demás con respeto, benevolencia y buena voluntad, favoreciendo así
las relaciones interpersonales enriquecedoras y evitando las
destructivas.
6
El amor
a los demás y el amor a nosotros mismos no son alternativas opuestas.
Todo lo contrario, una actitud de amor hacia sí mismos se halla en todos
aquellos que son capaces de amar a los demás.
Permite la
creatividad en el trabajo, y constituye una condición especialmente crítica para la profesión
docente.
9 n. 1
José-Vicente Bonet,
10 en su libro
Sé amigo de ti mismo: manual de autoestima, recuerda que la importancia de la autoestima es algo evidente:
La importancia de la autoestima se aprecia mejor cuando cae uno en la
cuenta de que lo opuesto a ella no es la heteroestima, o estima de los
otros, sino la desestima propia, rasgo característico de ese estado de
suma infelicidad que llamamos «depresión».
Las personas que realmente se desestiman, se menosprecian, se
malquieren..., no suelen ser felices, pues no puede uno desentenderse u
olvidarse de sí mismo.1
José-Vicente Bonet
Escala de Autoestima de Rosenberg
Rosenberg entiende a la autoestima como un fenómeno actitudinal
creado por fuerzas sociales y culturales. La autoestima se crea en un
proceso de comparación que involucra valores y discrepancias. El nivel
de autoestima de las personas se relaciona con la percepción del sí
mismo en comparación con los valores personales. Estos valores
fundamentales han sido desarrollados a través del proceso de
socialización. En la medida que la distancia entre el si mismo ideal y
el si mismo real es pequeña, la autoestima es mayor. Por el contrario,
cuanto mayor es la distancia, menor será la autoestima, aun cuando la
persona sea vista positivamente por otros.
La autoestima es un constructo de gran interés clínico por su
relevancia en los diversos cuadros psicopatológicos, así como por su
asociación con la conducta de búsqueda de ayuda psicológica, con el
estrés y con el bienestar general. (Vázquez,Jiménez & Vázquez,
2004.)
Muy particularmente se ha asociado con cuadros como la depresión, los
trastornos alimentarios, los trastornos de personalidad, la ansiedad, y
la fobia social. Asimismo se ha señalado que el nivel de autoestima es
un excelente predictor de la depresión.
El estudio de la autoestima es, por tanto, un aspecto esencial en la
investigación psicopatológica, siendo de interés la disponibilidad de
instrumentos adecuadamente validados para su evaluación.
La Escala de Autoestima de Rosenberg es una de las escalas más
utilizadas para la medición global de la autoestima. Desarrollada
originalmente por Rosenberg (1965) para la evaluación de la autoestima
en adolescentes, incluye diez ítems cuyos contenidos se centran en los
sentimientos de respeto y aceptación de si mismo/a. La mitad de los
ítems están enunciados positivamente y la otra mitad
negativamente(ejemplos, sentimiento positivo: " creo que tengo un buen
número de cualidades " sentimiento negativo: " siento que no tengo
muchos motivos para sentirme orgulloso de mi" ). Es un instrumento
unidimensional que se contesta en una escala de 4 alternativas, que va
desde " muy de acuerdo" a " muy en desacuerdo".
Sexismo y autoestima
El sexismo (juzgar el propio sexo como superior) puede perjudicar
gravemente la autoestima, sobre todo la de las niñas y los niños.
8
Falsos estereotipos

La autoestima no tiene nada que ver con la cultura, la clase social, los
bienes materiales o incluso el éxito. En los países civilizados y
ricos, y específicamente en las sociedades capitalistas, es frecuente
sentirse «incompleto», peor que otros. El propio sistema fuerza a la
gente a sentirse así.
La comodidad no es autoestima
A una persona con la autoestima baja —o «equivocada», según la
terminología de Branden—, cualquier estímulo positivo, a lo más que
podrá llegar, será a hacerla sentir cómoda o, a lo sumo, mejor con
respecto a sí misma únicamente durante un tiempo.
6 Por lo tanto, los bienes materiales, o las
relaciones sexuales,
o el éxito, o el aspecto físico, por sí solos, producirán sobre esa
persona comodidad, o bien un falso y efímero desarrollo de la
autoestima, pero no potenciarán realmente la confianza y el respeto
hacia uno mismo.
La autoestima no es competitiva ni comparativa
Paradójicamente, la mayoría de las personas buscan la autoconfianza y
el autorrespeto fuera de sí mismas, motivo por el cual están abocadas
al fracaso. Según
Nathaniel Branden, «la autoestima se comprende mejor como una suerte de logro
espiritual o mental, es decir, como una victoria en la evolución de la
conciencia». Así, la autoestima proporciona serenidad espiritual, la cual a su vez permite a las personas disfrutar de la vida.
6
El estado de una persona que no está en guerra ni consigo misma ni
con los demás es una de las características más significativas de una
autoestima sana.
La verdadera autoestima no se expresa mediante la autoglorificación a
expensas de los demás, o por medio del afán de ser superior a otras
personas o de rebajarlas para elevarse uno mismo. La
arrogancia, la jactancia y la sobrevaloración de las propias capacidades revelan una autoestima equivocada, y no un exceso de autoestima.
6 1
La autoestima es la base fundamental para que el ser humano desarrolle
al máximo sus capacidades, es el punto de partida para el desarrollo
positivo de las relaciones humanas, del aprendizaje, de la creatividad y
de la responsabilidad personal.
11
La autoestima no es narcisismo
Un error común consiste en pensar que el amor a uno mismo es equivalente al
narcisismo.
Sin embargo, el narcisismo es un síntoma de baja autoestima, lo cual
significa desamor por uno mismo. Una persona con una autoestima
saludable se acepta y ama a sí misma incondicionalmente. Conoce sus
virtudes, pero también sus defectos. A pesar de ello, es capaz de
aceptar tanto las virtudes como los defectos y vivir amándose a sí
misma. Por el contrario, una persona narcisista no es capaz de conocer
y/o aceptar sus defectos, que siempre trata de ocultar, al tiempo que
intenta amplificar sus virtudes ante los demás para, en el fondo, tratar
de convencerse a sí misma de que es una persona de valor y tratar de
dejar de sentirse culpable por sus defectos.
Indicadores de autoestima
Indicios positivos de autoestima
(Adaptados de D.E. Hamachek,
Encounters with the Self, Rinehart, Nueva York, 1971).
La persona que se autoestima suficientemente:
1
- Cree con firmeza en ciertos valores y principios, y está dispuesta a
defenderlos incluso aunque encuentre oposición. Además, se siente lo
suficientemente segura de sí misma como para modificarlos si la
experiencia le demuestra que estaba equivocada.
- Es capaz de obrar según crea más acertado, confiando en su propio
criterio, y sin sentirse culpable cuando a otros no les parezca bien su
proceder.
- No pierde el tiempo preocupándose en exceso por lo que le haya
ocurrido en el pasado ni por lo que le pueda ocurrir en el futuro.
Aprende del pasado y proyecta para el futuro, pero vive con intensidad
el presente.
- Confía plenamente en su capacidad para resolver sus propios
problemas, sin dejarse acobardar fácilmente por fracasos y dificultades.
Y, cuando realmente lo necesita, está dispuesta a pedir la ayuda de
otros.
- Como persona, se considera y siente igual que cualquier otro; ni
inferior, ni superior; sencillamente, igual en dignidad; y reconoce
diferencias en talentos específicos, prestigio profesional o posición
económica.
- Da por sentado que es interesante y valiosa para otras personas, al menos para aquellos con los que mantiene amistad.
- No se deja manipular, aunque está dispuesta a colaborar si le parece apropiado y conveniente.
- Reconoce y acepta en sí misma diferentes sentimientos y pulsiones,
tanto positivos como negativos, y está dispuesta a revelárselos a otra
persona, si le parece que vale la pena y así lo desea.
- Es capaz de disfrutar con una gran variedad de actividades.
- Es sensible a los sentimientos y necesidades de los demás; respeta
las normas sensatas de convivencia generalmente aceptadas, y entiende
que no tiene derecho —ni lo desea— a medrar o divertirse a costa de
otros. 2
Indicios negativos de autoestima
(Adaptados de J. Gill,
Indispensable Self-Esteem, en
Human Development, vol. 1, 1980).
La persona con autoestima deficiente suele manifestar algunos de los siguientes
síntomas:
1
- Autocrítica rigorista, tendente a crear un estado habitual de insatisfacción consigo misma.
- Hipersensibilidad a la crítica, que la hace sentirse fácilmente atacada y a experimentar resentimientos pertinaces contra sus críticos.
- Indecisión crónica, no tanto por falta de información, sino por miedo exagerado a equivocarse.
- Deseo excesivo de complacer: no se atreve a decir «no», por temor a desagradar y perder la benevolencia del peticionario.
- Perfeccionismo, o autoexigencia de hacer «perfectamente», sin
un solo fallo, casi todo cuanto intenta; lo cual puede llevarla a
sentirse muy mal cuando las cosas no salen con la perfección exigida.
- Culpabilidad neurótica: se condena por conductas que no
siempre son objetivamente malas, exagera la magnitud de sus errores y
delitos y/o los lamenta indefinidamente, sin llegar a perdonarse por
completo
- Hostilidad flotante, irritabilidad a flor de piel, siempre a
punto de estallar aun por cosas de poca importancia; propia del
supercrítico a quien todo le sienta mal, todo le disgusta, todo le
decepciona, nada le satisface.
- Tendencias defensivas, un negativo generalizado (todo lo ve
negro: su vida, su futuro y, sobre todo, su sí mismo) y una inapetencia
generalizada del gozo de vivir y de la vida misma. 2
Repercusión de los desequilibrios de autoestima en adolescentes
Los desequilibrios de autoestima pueden presentarse de formas como las siguientes:
12
Trastornos psicológicos:
- Ideas de suicidio.
- Falta de apetito.
- Pesadumbre.
- Poco placer en las actividades (anhedonia).
- Pérdida de la visión de un futuro.
- Estado de ánimo triste, ansioso o vacío persistente.
- Desesperanza y pesimismo.
- Sentimientos de culpa, inutilidad y desamparo.
- Dificultad para concentrarse, recordar y tomar decisiones.
- Trastornos en el sueño.
- Inquietud, irritabilidad.
- Dolores de cabeza.
- Trastornos digestivos y náuseas.
Trastornos afectivos:
Trastornos intelectuales:
- Mala captación de estímulos.
- Mala fijación de los hechos de la vida cotidiana.
- Dificultad de comunicación.
- Autodevaluación (baja autoestima)
- Incapacidad de enfrentamiento.
- Ideas o recuerdos repetitivos molestos.
Trastornos de conducta:
- Descuido de las obligaciones y el aseo personal.
- Mal rendimiento en las labores.
- Tendencia a utilizar sustancias nocivas.
Trastornos somáticos:
- Insomnio.
- Inquietud en el sueño.
- Anorexia.
- Bulimia.
- Vómitos.
- Tensión en músculos de la nuca.
- Enfermedades del estómago.
- Alteraciones en la frecuencia del ritmo cardíaco.
- Mareos.
- Náuseas.
Breve reseña histórica
- El constructo psicológico de autoestima (o autoconcepto) se remonta a William James, a finales del siglo XIX, quien, en su obra Los Principios de la Psicología,
estudiaba el desdoblamiento de nuestro «Yo-global» en un «Yo-conocedor»
y un «Yo-conocido». Según James, de este desdoblamiento, del cual todos
somos conscientes en mayor o menor grado, nace la autoestima.1
- Carl Rogers, máximo exponente de la psicología humanista, expuso su teoría acerca de la aceptación y autoaceptación incondicional como la mejor forma de mejorar la autoestima.
- Robert B. Burns considera que la autoestima es el conjunto de las actitudes del individuo hacia sí mismo. El ser humano se percibe a nivel sensorial; piensa sobre sí mismo y sobre sus comportamientos; se evalúa y los evalúa. Consecuentemente, siente emociones
relacionadas consigo mismo. Todo ello evoca en él tendencias
conductuales dirigidas hacia sí mismo, hacia su forma de ser y de
comportarse, y hacia los rasgos de su cuerpo y de su carácter, y ello
configura las actitudes que, globalmente, llamamos autoestima. Por lo
tanto, la autoestima, para Burns, es la percepción evaluativa de uno mismo.
En sus propias palabras: «la conducta del individuo es el resultado de
la interpretación peculiar de su medio, cuyo foco es el sí mismo».1
- Investigadores como Coopersmith (1967), Brinkman et al.
(1989), López y Schnitzler (1983), Rosemberg y Collarte, si bien exponen
conceptualizaciones de la autoestima diferentes entre sí, coinciden en
algunos puntos básicos, como que la autoestima es relevante para la vida del ser humano y que constituye un factor importante para el ajuste emocional, cognitivo y práctico de la persona.9 Agrupando las aportaciones de los autores citados, se obtendría una definición conjunta como la siguiente:
La autoestima es una competencia específica de carácter
socio-afectivo que constituye una de las bases mediante las cuales el
sujeto realiza o modifica sus acciones. Se expresa en el individuo a
través de un proceso psicológico complejo que involucra a la percepción, la imagen, la estima y el autoconcepto que éste tiene de sí mismo. En este proceso, la toma de conciencia de la valía personal se va construyendo y reconstruyendo durante toda la vida,
tanto a través de las experiencias vivenciales del sujeto, como de la
interacción que éste tiene con los demás y con el ambiente.9
La autoestima en el mundo real
En la práctica, la autoestima, al depender en parte de la
heteroestima, se ve intensamente influida por las condiciones sociales.
13
El concepto que una persona tiene de sí misma y de los demás, y lo que
una persona siente por sí misma y por los demás, son la base de las
relaciones humanas, y por lo tanto, decisivos para las contingencias del
ser humano. Lejos del concepto ideal de autoestima que la
psicología humanista propugna, desligada completamente del
ego,
las personas normalmente conviven con éste, debiendo lidiar
continuamente con sus consecuencias, o, dicho de otro modo, el altruismo
puro, salvo en personas de gran bondad y dedicadas íntegramente al
desarrollo espiritual, raramente se encuentra. La cultura, la política,
la economía, la sociedad, la historia misma, están determinadas por la
autoestima de las personas, y al mismo tiempo son determinantes. Nada
escapa a la influencia de la autoestima, ni siquiera la propia
concepción de la autoestima. Por ello, y para evitar confusiones, deberá
valorarse el concepto de autoestima de forma diferente según cada
ideología.
En otras palabras, la autoestima es la suma de la confianza y el
respeto por uno mismo. Refleja el juicio implícito que cada uno hace de
su habilidad para enfrentar los desafíos de la vida (para comprender y
superar los problemas) y de su derecho a ser feliz (respetar y defender
sus intereses y necesidades)
14
El concepto capitalista de la autoestima: críticas y controversia
El concepto de autoestima, tal como se entiende en la sociedad norteamericana, donde, con fundamentos
psicoanalíticos, se rinde culto al
ego y se admite en gran medida el
narcisismo (incluso se habla de «narcisismo saludable»),
15 ha sido criticado desde diferentes campos, y especialmente por figuras como el
Dalái Lama,
Carl Rogers,
Paul Tillich y
Alfred Korzybski.
16 17 18 19 20
Tal vez las críticas teóricas y operativas más duras provengan del psicólogo estadounidense
Albert Ellis,
quien en numerosas ocasiones ha calificado la filosofía de la
autoestima como esencialmente autofrustrante y destructiva en última
instancia.
21
Ellis considera que, aunque la propensión y tendencia del ser humano
hacia el ego es innata, la filosofía de la autoestima aparece en un
análisis definitivo como irreal, ilógica y destructiva para el individuo
y para la sociedad, proporcionando más daño que beneficio. Cuestiona
los fundamentos y la utilidad de la fuerza del ego, y afirma que la
autoestima está basada en
premisas definitorias arbitrarias, y sobre un pensamiento sobre-generalizado, perfeccionista y ostentoso.
21
Ellis agrega que los seres humanos tienen una fuerte tendencia a
evaluarse o juzgarse, no tienen por qué hacerlo, y se comportan de forma
irracional cuando lo hacen; pues simplemente podrían aceptar su
existencia "como existo, prefiero seguir vivo y mientras lo esté,
prefiero ser feliz".
22
Admite que la consideración y valoración de los comportamientos y
características son funcionales e incluso necesarios, pero ve la
consideración y valoración de la totalidad de los seres humanos y la
totalidad de uno mismo como irracionales, antiéticas y absolutistas.
Según Ellis, la alternativa más saludable es la autoaceptación y
aceptación de los demás de forma incondicional.
23 Utiliza una psicoterapia denominada
Rational Emotive Behavior Therapy («terapia de comportamiento emotivo racional»).
24 También se le conoce como Terapia Racional Emotiva Conductual.
22